Más de 3,450 personas podrían movilizarse para asistir a la 86va. convencion del Concilio de las Asambleas de Dios en República Dominicana.
Rev. Pedro de la Rosa - Asamblea de Dios, Rep. Dom. |
He considerado beneficioso publicar su remembranza para que sirva de referente a los nuevos tiempos.
Camino
a la convención No. 86 del Concilio De las Asambleas De Dios.
Hoy, 10 de enero del
año 2024, vamos mi esposa y yo, algunos hermanos, amigos y colegas del ministerio
a una nueva convención, la número 86 de nuestro glorioso Concilio De las
Asambleas de Dios.
Pero, vamos conscientes
que no sólo somos nosotros, sino que de cada pueblo y rincón del país, desde
Pedro Santana en la provincia de Elías Piña, Jimaní, Pedernales, hasta Dajabón,
Puerto Plata y Samaná, en el Sur y Norte del país estarán presentes.
También, desde Miches,
en la provincia del Seibo, en la Región Este, hasta Berón y Punta Cana, en la
Altagracia bajando por La Romana, Hato Mayor, San Pedro y Monte Plata nos
movilizamos rumbo a Santo Domingo, a NUESTRO NUEVO CENTRO CONFERENCIAL.
Asistirán delegaciones que incluyen por lo
menos tres personas por cada una de las 636 congregaciones organizadas con
derecho a un delegado. Estarán presentes las 428 capillas, que aun siendo
iglesia con gran capacidad de membresía no tienen derecho a enviar delegados, pero,
por lo menos envían a su pastor y esposa con credenciales quienes tienen
derecho a participar de esta asamblea eleccionaria.
Esto es aparte de los
cientos de obreros y obreras que, sin iglesias a su cargo, sirven a Dios en
distintos ministerios bíblicos.
En fin, una gran
cantidad de más de 3,450 personas podríamos movilizarnos entre hoy y mañana
para participar de esta fiesta asambleísta.
Imagen tomada de la cuenta de fb del Rev. Pedro de la Rosa. 86ava. Convención |
Recordando a un pasado luminoso
Me inicie a participar
de esta fiesta gloriosa en 1977, hace 46 años. Wao! Aún recuerdo aquellos
momentos tan especiales de nuestras convenciones marcadas por la humildad;
cientos de pastores durmiendo en el suelo, tirados en colchones en los pasillos
del segundo piso del viejo Centro Conferencial, con algunas habitaciones aun
sin piso, baños insoportables entre otras precariedades.
Pero, aún así los
pastores y delegados nos gozábamos nuestras convenciones y salíamos con un
entusiasmo especial deseosos de volver a la próxima.
Nunca olvido el pase de
lista de la primera noche, cuando el secretario se paraba en plataforma y
mencionaba a un pastor, y éste se ponía de pie y decía “presente” y mencionaba
el lugar donde pastoreaba.
Resuena en mis oídos cuando Miguel Vidal decía:
- “Pastor Meléndez”, a lo que éste respondía: - “Presente, en Guerra”. Y ahí mismo se producía una santa carcajada entre los compañeros. Esto así porque él era el pastor en el distrito municipal de Guerra.
-“Fabián Guerrero” y él
respondía: -“Presente en Bani”, y así sucesivamente.
¡Y qué decir de las
elecciones! se escribían en la pizarra con puño y tiza los nombres de todos los
que calificaban para los cargos y luego al leerlos, los que no querían correr
decían: “declino”. Nadie sabía quién correría y quien no correría hasta ese
momento.
Aún recuerdo la
sorpresa que fue para todos los asambleístas la escogencia de Manuel de Jesús
Cruz (Negro Cruz) como superintendente en 1982, después del pastor Félix
Hernández agotar sus tres períodos de 2 años. Negro Cruz había sido trasladado
de Pedernales a la Jerusalén Primera, Central de San Pedro de Macorís, no hacía
tantos años, pero el trabajo que había hecho Dios por medio de él en
Pedernales, más lo que en ese momento estaba haciendo en San Pedro, fue
reconocido por Dios y los hombres, para ser electo en esa convención.
Valga recordar que don
Negro fue electo junto a un grupo de líderes que en el período siguiente
(1984), no repitieron. ¡Cuántas cosas han cambiado!
Recuerdo que en los
parqueos del Concilio casi siempre teníamos para esos años, 1977-1982, el carro
del superintendente (Chevi-Nova), el de Pedro Ramón Gómez, el de Tirso
Barreras, que a veces, igual que a Abad y quizás otro más lo llevaba algunos de
sus hijos chóferes y luego lo iban a buscar porque el carro había que usarlo en
otras cosas durante el día. ¡Qué diferencia!
Hoy no caben los
vehículos de cualquier gama, modelos y años. ¡Gloria a Dios!
¿Qué más puedo recordar
un día como hoy cuando me encamino hacia esta magna convención donde miles de
obreros, obreras y delegados nos uniremos a las decenas o cientos de compañeros
y compañeras que desde el lunes, el martes o quizás antes, ya están trabajando
en el montaje de tan significativo evento?.
Debo destacar que en
las décadas de los 70s, 80s y 90s, las convenciones iniciaban el lunes en la
noche y terminaban el viernes al mediodía. Es más, algunos obreros de pueblos
muy lejanos, como yo que era de Pedro Santana, teníamos que irnos al otro día,
sábado, porque si salíamos en la tarde no llegaríamos a nuestros pueblos y
tendríamos que amanecer en el camino.
Y como olvidar nuestros
matutinos, dirigidos por Ricardo Rosario (Chichi) y Pedro Lantigua. Los
matutinos iniciaban a las 6:00 am, pero ellos desde antes de las 5 de la mañana
iban cabaña por cabaña despertando a los Pastores para que no nos tomara el
sueño. Resuena en mis oídos un corito que cantaba Manuel Rodríguez, un pastor
de Santiago que ayudaba a preparar los alimentos, “despierta del sueño de la
madrugada, y verás el alba lo linda que está, soldado de Cristo la iglesia te
llama, para que lo alabe, Él te espera ya”.
En esos matutinos no
puedo olvidar a hermanos como Martin Gómez, la hermana Ceferina con algunos
testimonios muy especiales, hasta que a mediado de los 80s, se integró desde
Santiago el pastor Miguel García y estos adquirieron un poco más de
organización y estructura.
Un hecho que no debo
dejar de mencionar es el susto y la tensión a la que eran sometidos algunos
obreros y obreras cuando ya se aproximaba el viernes, pues sucede que ese día
era cuando se anunciaban los traslados de Pastores.
El superintendente se
paraba en el púlpito y con una lista en las manos decía: “el Pastor Fulano va
de traslado para tal pueblo, y éste va de ese pueblo para tal”, y así
sucesivamente. Los pastores iban a la convención con sus maletas preparadas y a
veces las iglesias se quedaban orando, para que al terminar la convención no le
llegara la noticia de que su pastor había sido trasladado.
Y ninguna iglesia ni
pastor protestaban esos traslados.
No puedo terminar este
artículo sin destacar la camaradería de la que disfrutábamos, y aún
disfrutamos. Esa es una de las cosas que hace grande y fuerte nuestra
organización. Esa fraternidad. Considerarnos como familia. Algunos estudiamos 3
años internos y durante esos años compartíamos con 5 promociones distintas de pastores
y ese convivir juntos tanto tiempo nos hace ser como hermanos carnales.
Y, pensar en la
convención, que esperando vernos, abrazarnos, preguntarnos por la familia, los
hijos, la iglesia; en fin cuántas cosas más! Y como olvidar los tiempos fuera
de programas, los recesos, las noches después de culto. Los grupos, los
cientos, las anécdotas, los testimonios de lo que Dios está haciendo en
nuestros ministerios. Y aún los chistes, ocurrencias y jocosidades que se daban
en cada cabaña cuando algunos pastores perdían el sueño y hasta tarde en las
noches no dejaban dormir a otros.
Recuerdo en épocas muy
remotas a Eduardo La Paz, Anselmo Cuevas, Donatilo Carvajal, Gregorio Castillo,
Tomás Garrido, Paulino Santana, Gilberto Sánchez, Arismendi Gonzáles, y otros,
que con sus cuentos y jocosidades nos hacían pasar la noche sin dormir y luego no
podíamos ir a los matutinos.
¡Cómo olvidar a
Cristian Mercedes con sus ocurrencias parlamentarias!, o a Chichi Rosario que en
medio de un debate parlamentario, cuando la situación parecía tensa, se paraba
y tomaba la palabra para orar reprendiendo el ”demonio de Kertfort”, autor del
libro de Reglas Parlamentarias que se impartía en clases y que se mencionaba en
los debates.
Sé que pocos llegarán
hasta aquí. Si llegaste llámame que tengo un premio para ti, porque debes ser
de mi generación. 809-753-6383.
Aquí espero abrazarle.
Dios te bendiga. Feliz convención 2024.
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